Subterfugio de elementos
Los movimientos eclipsados [quizá] por el eufemismo de mis no-palabras. Un asiento sin espalda, un amarillo en calma.
La seda de la cortina deletrea el color océano del alma. Toca las notas del silencio, manipula mi posición de estatua. Le oigo. Le miro. No sabe que he perdido mi soporte surrealista, el cordón que ata zapatos, que une mis universos, el que comprime y rodea cinco diarios cristalinos, el frenesí de la antesala.
Perdí la conjunción en la consumación de sus almas, asistí a su lucha indeleble por una luz que no les era dada. Desdibujé cada fracción estática y muda de las emociones contenidas, tejí un rosario para atarlo a la luna, un idioma para leer el mundo, una sonrisa para dulcificar mi estadía.
Adoquine el estuario de la triste calma entre una caja que es lápida. Y la gaviota se posa de la misma forma en que una onda sabe mover el agua.